¿Cómo vestir una pared blanca en el salón?

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Acabas de pintar tu salón. Las preciosas paredes de un blanco inmaculado alegran la estancia y dan un aire muy limpio al conjunto. Estás muy satisfecho con el resultado, pero algo te molesta. El blanco es bueno, pero el monocromo es monótono. Así que estás buscando cómo mantener este blanco, mientras iluminas un poco la atmósfera. En este caso, simplemente deja las tres paredes más pequeñas de color blanco y viste la pared más grande de la habitación. Para armonizar toda tu decoración, elige un hilo conductor. Puede ser un color que repitas en varios complementos, o una temática, exótica, romántica, gráfica o barroca, por ejemplo. Evite la cacofonía visual colgando lo que le atraiga en la pared, independientemente del efecto general. Si te preguntas cómo vestir una pared blanca en el salón.

Papel pintado parte de la pared blanca

Puede romper la monotonía cubriendo solo una parte de la pared con papel tapiz. La elección es amplia, tanto en términos de colores, texturas y patrones. Rayas, lunares, estampados florales, exóticos, geométricos, animales… elijas el que elijas, asegúrate de que el papel combine con el estilo de la habitación para evitar mezclar géneros. Esta solución tiene la ventaja de ser fácil de implementar. Necesita una cantidad menor de papel tapiz y un rollo debería ser suficiente. Para que pueda divertirse sin gastar su presupuesto. La otra ventaja es que cuando te cansas de verlo, el papel pintado se despega fácilmente. Compre un nuevo rollo de papel tapiz y simplemente comience de nuevo.

Pintar parte de la pared

Similar al papel tapiz, puede elegir un color dinámico y pintar parte de la pared. Esta zona pintada puede adoptar diferentes formas:

  1. Dibuja unas cuantas rayas finas horizontales o verticales, o ambas. Esta solución requiere mucho cuidado. Sé riguroso a la hora de aplicar la cinta de carrocero porque el resultado depende sobre todo de la buena preparación de tus tiras.
  2. Cubre la base en toda la pared. Cualquier color será menos desordenado que el blanco. Aquí hay un truco que le permite mantener la parte inferior de la pared limpia por más tiempo.
  3. Haz un friso simple de un solo color con una plantilla. La técnica del esténcil te permite poner muy poca pintura y lograr un patrón muy pálido si no quieres demasiado contraste. Las ventajas adicionales de este método son el ahorro de tiempo y la poca pintura que requiere.
  4. Pinta varios cuadrados o rectángulos a cierta distancia para darle ritmo a esta gran área. Los cuadrados pueden ser de una tonalidad de tonos, o de varios colores que recuerden al resto de la decoración.

Usa pegatinas de pared

Si no tienes tiempo o ganas de empapelar o pintar, la solución más sencilla es colocar adhesivos en las paredes. ¡Ya están disponibles en multitud de formatos y modelos y seguro que lo más difícil será elegir! Las calcomanías de pared pueden incluso ser reposicionables. Por lo tanto, puede cambiar su lugar si lo desea, almacenarlos para poner otros y volver a colocarlos a su antojo.

Cuelga marcos en la pared

Esta solución es sin duda la más clásica, por lo que necesitarás un toque de imaginación y un mínimo de audacia para mostrar originalidad. Volvemos a la idea del hilo conductor aconsejándole elegir un tema en particular o uno o dos colores de montura. Opta por imágenes o fotos que sean un poco excéntricas, inesperadas o graciosas para llamar la atención de tus visitantes. También puedes jugar con los materiales eligiendo marcos a juego en mimbre, alga marina, hoja de plátano, fibra de coco o rafia. Y si insertas imágenes o fotos de paisajes tropicales o desérticos, selvas, animales salvajes o plantas exóticas, creas una atmósfera completa. Elija marcos de diferentes tamaños y formas para crear una asimetría estimulante.

El blanco es atemporal y se adapta a todos los estilos y deseos. Da un buen lavado de cara al salón, ilumina una habitación oscura, ensancha una habitación estrecha, eleva los techos… En definitiva, el blanco es mágico. Te hemos ofrecido tres soluciones para saber cómo vestir una pared blanca del salón, pero hay otras: espejos, fotos, pequeñas plantas, pequeñas estanterías decorativas, una colección de utensilios antiguos o herramientas antiguas, una colección de artículos vintage. postales, en definitiva, el blanco permite todas las fantasías, ¡así que no seas tímido!